Sargento domina con un anal duro y potente
El sargento Miles no perdía oportunidad de marcar territorio con su polla enorme, y esta vez le tocó al nuevo recluta, un morenazo que sudaba bajo su uniforme ajustado. Desde que lo vio por primera vez, Miles supo que ese culo apretado iba a ser suyo, y no tardó en arrinconarlo en el cuarto de suministros, donde el calor de los motores se mezclaba con el olor a lube y sudor. Con un empujón, lo tiró contra la pared y le bajó los pantalones, dejando al descubierto ese trasero perfecto que ya estaba temblando de anticipación. Sin perder tiempo, le escupió en el agujero y empezó a meterle los dedos, haciendo que el recluta gimiera como una puta mientras se agarraba a los estantes. La polla de Miles estaba más dura que el acero, y cuando la clavó hasta el fondo, el moreno gritó como nunca, sintiendo cómo cada embestida lo partía en dos. El sargento lo agarró de las nalgas, separándolas para ver cómo su verga desaparecía dentro de ese culo caliente, y no paró hasta que el recluta empezó a correrse sin ni siquiera tocarse. Las gotas de semen cayeron sobre el suelo de cemento mientras Miles seguía follándolo como un animal, hasta que al final explotó dentro de él, llenándolo por completo. El recluta, exhausto, solo pudo jadear mientras el sargento se limpiaba la polla en su uniforme, dejando claro quién mandaba ahí.